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Un nuevo compuesto experimental demuestra su eficacia en ratones como tratamiento para el alcoholismo

  • Una molécula ensayada en ISABIAL y el Instituto de Neurociencias  es capaz de disminuir el consumo de alcohol y la ansiedad en modelos animales
  • Los resultados, publicados en Biomedicine & Pharmacotherapy, abren nuevas vías hacia tratamientos más eficaces frente al trastorno por uso de alcohol

Alicante (11.11.2025).- Un nuevo compuesto experimental desarrollado en el Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL) y la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) ha demostrado efectos prometedores para reducir la motivación y el consumo de alcohol en ratones. Este hallazgo, fruto de un estudio preclínico del laboratorio de Neuropsicofarmacología traslacional de las enfermedades neurológicas y psiquiátricas, liderado por el catedrático Jorge Manzanares, perteneciente al grupo de investigación en Neurociencias de ISABIAL, podría abrir nuevas vías hacia tratamientos personalizados del trastorno por uso de alcohol, aunque aún no está disponible para humanos.

El trabajo, publicado en la revista Biomedicine & Pharmacotherapy, forma parte de cuatro años de investigación del equipo del Instituto de Neurociencias (IN), centro mixto de la UMH y el CSIC, que también pertenece a ISABIAL y a la Red de Investigación en Atención Primaria de Adicciones (RIAPAD).

El trastorno por uso de alcohol afecta a millones de personas en todo el mundo y provoca aproximadamente 2,6 millones de muertes al año. “Las terapias actuales muestran serias limitaciones: hasta un 70% de los pacientes reanudan el consumo de alcohol en el primer año de tratamiento”, señala Abraham Torregrosa, primer autor del estudio.

Para desarrollar una estrategia más eficaz, el equipo centró su atención en el sistema endocannabinoide, una red de señalización cerebral que regula el placer, la motivación y la respuesta al estrés, todos procesos clave en la adicción al alcohol. En personas con trastorno por uso de alcohol, este sistema se altera, reduciendo los niveles del endocannabinoide 2-araquidonilglicerol (2-AG), implicado en la sensación de bienestar y el control del impulso de consumo.

Para encontrar una terapia farmacológica más eficaz, los investigadores dirigieron su atención al sistema endocannabinoide, una red de señalización que conecta el sistema nervioso con el resto del organismo y que participa en la regulación del placer, la motivación y el estrés, todos ellos procesos clave en la adicción al alcohol. En las personas con trastorno por uso de alcohol, este sistema se altera, reduciendo los niveles del endocannabinoide 2-araquidonilglicerol (2-AG), implicado en muchos procesos regulatorios cerebrales como la sensación de bienestar y en el control del impulso de consumo.

El compuesto MCH11 actúa inhibiendo la enzima monoacilglicerol lipasa, cuya función normal es metabolizar el 2-AG. Al bloquear esta enzima, aumenta la cantidad de 2-AG disponible en el cerebro, lo que reduce significativamente la motivación de beber alcohol. “Nuestros resultados demuestran que MCH11 actúa sobre los mecanismos del sistema nervioso que ayudan a controlar el impulso de consumir alcohol, pero sin producir efectos secundarios indeseados”, al menos en los ratones y a las dosis ensayadas, explica el catedrático de la UMH Jorge Manzanares, líder del estudio. “Este hallazgo es particularmente relevante, porque los comportamientos impulsivos están estrechamente relacionados con el desarrollo y mantenimiento del alcoholismo”, añade.

Diferencias entre machos y hembras

El tratamiento en ratones con MCH11 ha demostrado ser eficaz y selectivo: presenta propiedades ansiolíticas y antidepresivas sin afectar ni a la función motora ni cognitiva. No obstante, los experimentos revelaron diferencias significativas entre sexos. “En los machos, la respuesta al tratamiento fue efectiva con dosis bajas y medias, mientras que las hembras requirieron dosis más altas para obtener efectos similares”, explica Manzanares.

La mejoría se puede observar no sólo en el comportamiento de los animales, sino también a nivel genético. “Sabemos que ciertos genes se alteran con el trastorno por uso de alcohol, y hemos comprobado mediante análisis de PCR que esas alteraciones se corrigen con MCH11 en ratones de ambos sexos, aunque las hembras necesiten una dosis mayor”, añade Torregrosa.

El equipo también probó un tratamiento combinado de MCH11 con topiramato, un medicamento que ya se utiliza clínicamente para tratar la adicción al alcohol. “Hemos comprobado que la combinación de ambos compuestos es la más efectiva”, apunta Manzanares, quien destaca el potencial de MCH11 como parte de una terapia combinada y personalizada, adaptada a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. “Los resultados son muy prometedores, pero aún preliminares; queda un largo camino por recorrer entre demostrar la eficacia de un fármaco en modelos animales y poder aplicarlo en pacientes”, explica el profesor de la UMH.

La investigación ha sido posible gracias a la financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; la Agencia Estatal de Investigación; el programa Severo Ochoa para Centros de Excelencia, la RIAPAD (Instituto de Salud Carlos III) e ISABIAL.

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